Categorías
Literatura

La Trenza

Por Marcela Shultz Morales

En plena meseta altiplánica cerca del Nevado Sajama vivía la niña Rosita. Jugaba en medio de los colores infinitos donde resplandece el arcoíris en la tierra. Su abuela la cuidaba mientras su madre hacía comercio en el pueblo de Oruro. El abuelo le traía piedras brillantes desde las montañas, las que guardaba como tesoros. Por las mañanas la abuela sentaba a Rosita mirando el resplandor   del sol mientras comenzaba a peinar su cabello. Ese momento le hacía reafirmar lazos, afectos e historias que la abuela relataba haciendo la trenza.

–          La trenza Rosita son tres hebras que se tejen: la humanidad, identidad y resistencia. Mientras decía esto separaba ceremoniosamente en tres partes el pelo de Rosita.

–          Una trenza mi niña es la fuerza de la humanidad, donde se asienta la energía vital de la naturaleza. En ella se encuentra la identidad que son las raíces, nuestros antepasados. Sobre los hombros de las montañas cae esta tercera hebra de cabello, que es el sol brillando con rebelde resistencia.

Rosita cerraba los ojos y podía percibir los murmullos de los antepasados, en lo dedos de la abuela sentía como el relato formaba perfectamente el peinado.

–          Sabes Rosita, dicen que el sol y la luna tienen pelo largo y sus rayos se extienden con mucha fuerza por todo el universo

–          ¿Qué es el universo abuela?

–          Son el llano, las montañas y las aguas que caen de ellas. Las piedras que trae tu abuelo del fondo de la tierra. El pájaro que canta y nuestros animalitos. Los árboles y el viento que son las voces de nuestros antiguos

–          Es decir todo, abuela

–          Todo mi hijita. Por las noches la luna se peina con luceros y trenza estrellas que guían a los humanos, así como las líneas del cabello dibujaban vías de escape al oprimido. Entonces, quien trenza su cabello urde su destino.

La abuela cerraba su rito

Recuerda siempre las tres hebras, Rosita: Humanidad, identidad, resistencia

–          Si un día se pretendiera aniquilar los destellos del sol y de la luna, el universo viviría el silencio y la oscuridad. Y si se pretende arrancar las raíces, estas morirían. Así mismo si arrancamos la trenza el sol y la luna dejarán de brillar en tu corazón.

Rosita en agradecimiento besaba las manos de la abuela.

Rosita creció. Un destello de esperanza alumbró su país. Su madre y ella se trasladaron a la ciudad para cumplir el sueño de estudiar.

Rosita feliz quería graduarse en historia. Traspasar a otros su sabiduría, entretejer ese pensamiento colectivo aprendido de su abuela.

Pasó una década. Rosita ya profesional vivía en la ciudad como en el llano muy acostumbrada a su ritmo, pero sin olvidar sus raíces.

Un día el sol no salió. El país se vio convulsionado por un Golpe de Estado. Hordas de gentes despavoridas por las calles. Rosita vio venir la venganza del poder que se instalaba. Fue rodeada por un grupo quienes desataban su odio por su origen. Cae al suelo y con ello ve caer también su trenza rayo de sol, raíz arrancada de sus antepasados. En su dolor vio tres hebras entrelazadas en las manos de su abuela. Entonces tomó su trenza sin vida y evocó las tres hebras de su existencia: humanidad, identidad sin brillar en los corazones y pensó entonces que se hacía necesario rescatar la tercera hebra: la resistencia. Para entretejer nuevamente las sabidurías.

58 respuestas a «La Trenza»

Hermoso cuento. Lleno de imágenes maravillosas. Es un relato para encontrar en la naturaleza el universo una forma de otro mundo que es posible

Un relato bello, mágico, indispensable para contribuir a educar nuestras identidades culturales y sembrar la conciencia de terminar con toda forma de discriminación.

Muy hermoso,tu cuento, hermana Marcela, es la inspiración de nuestros pueblos indígenas, una relación de sabiduría y conocimiento de valores ancestrales traspasados de los ancianos a las jóvenes logrando el derecho a resistir para poder seguir existiendo.

Cuan importante es trasmitir la sabiduría de nuestros ancestros…esa que debiera ir siempre a nuestro costado…para resistir y combatir las injusticias del mundo…y mantener esa fuerza para no olvidar que debemos ser seres concientes y humanos conectados a la madre naturaleza.
Un abrazo gigante.
Es un hermoso cuento Marcela…

UN RELATO DEL ALMA. UN CLARO LLAMADO A QUE SI,
¡¡¡OTRO MUNDO ES POSIBLE!!!

FELICITACIONES MARCELITA X PERMITIRNOS CONTINUAR SOÑANDO.
MUCHAS GRACIAS.

Genial..!!!
Este hermoso relato que se combina acertadamente con una linea poética. Nos permite calificarla como un gran aporte a las letras.
Se agradece a Marcela

Bello y profundo su contenido.
Sin olvidar que nuestras luchas se entrelazan en las trenzas de Rosita y que al final seguimos resistiendo.
Cariños Marcelita por este lindo relato

me emocionó todo: la trenza, el significado y la abuela….
quiero decir que tuve una trenza gruesa y muy larga (me sentaba sobre ella), hasta que terminé la universidad, época sin bálsamo ni secador…. todos los domingos y frente ( de espalda más bien) a la chimenea mi mamá me desenredaba el pelo, cadejo por cadejo…. murió hace ya 45 años…. como no amar este cuento????….. gracias Marcela 😘

Maravilloso relato.
Ojalá siga creciendo este relato cual trenza de tres hebras y nos alegre la vida de esperanzas y un mundo mejor.

Bello relato que me recuerda las trenzas de mi abuela, las mías y las de mi hija… Nunca dejar que ni una de las hebras se separen…

Muy lindo Marcela, me encantó esta mención de los ancestros que a veces en este sistema consumista y superficial que tenemos se pierde esta memoria y trenzada la naturaleza que ha sido tan maltratada por los ambiciosos y egoistas.
Tiene este texto la gran sensibilidad de la autora.

Hermoso lo que escribes Marcela, y poner la sabiduría ancestral como guía y valores para construirnos como sociedad nos hace tener esperanzas en un mundo mejor, felicitaciones.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *