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Carta al Futuro

Por Jordan Terraza Vargas

“Discurrí toda la noche, intentado encontrar respuestas a tus inquietudes y algún método para explicar cómo y por qué estamos acá. Me invadía la necesidad de poder explicarte el sentido de la vida, porque en su momento también me agobié por entenderlo. Ya más adulto logré discernir que somos solo el resultado de una cadena aleatoria de sucesos, ocupando un ínfimo lugar, en un universo de escenarios inhóspitos y adversos, el mismo que ni siquiera entendemos, y dudo que podamos hacerlo, si todo es tan fugaz, tal como la estrella que el otro día vimos pasar.

Quería empezar por el hecho que somos solo una hermosa casualidad, que venimos de los destellos del cielo que nunca alcanzaremos, que contra todo pronóstico del universo, encontramos nuestro lugar en un enorme, pero pequeño planeta… nuestro hogar, el que tanto te he enseñado a cuidar.

Somos pasajeros del tiempo, aunque ni cuenta nos demos, pero tranquila, no hay que ir con prisa, crecer es un proceso lleno de secretos, y de eso te iras dando cuenta en el camino, tengo tanto que enseñarte, de lo bueno y lo malo, que aunque por mucho que no queramos, tendremos que enfrentarlo, sea tarde o temprano.

Puede que tal vez lo entiendas mañana, cuando crezcas y comprendas, que somos lo que aprendemos, somos nuestras palabras, nuestros pensamientos y voz, somos una consciencia capaz de sentir amor, y que tiene que enfrentar al dolor. No decaigas en este viaje al futuro, y en el trayecto ama tu entorno, aunque no lo entiendas, ama la tierra que pisas, los animales que nos acompañan, el aire que respiras, el sol que nos ilumina, déjate maravillar por el misterio de crecer, se amable con el resto y en especial contigo misma.

Debes ser fuerte, porque nadamos contra la corriente, pero debes resistir, cambiar el mundo solo depende de ti.

Por mi parte, prometo enseñarte, todo lo que este mi alcance, mientras la vida me dé chance, y cuando no esté, recuérdame en las estrellas, que siempre están ahí, aunque a veces no las veas”.

Dobló la carta y en un Big-Bang mental y emocional, soltó la primera lágrima, producto del contacto inusitado en el tiempo-espacio.

Cientos de recuerdos la invadieron, atiborró su corazón de amor, y en la nostalgia del momento, sonrió al destino, a la casualidad de encontrarse el mensaje, que la hizo darse cuenta, que tal como prometió, cumplió.

Estaba lista para enfrentar cualquier adversidad, firme contra el mundo entero y contra cualquier intento adverso, que pretenda echar abajo sus sueños.

Antes de partir se dijo a sí misma “Vivir es sonreír y eso lo entendí, solo gracias a ti”.

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