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Literatura

Bossa, Bossa Nova

Por Sebastián Mollo Vásquez

Los profesores nos reuníamos en la biblioteca para despedirnos y escuchar al director, quien nos realizaba un informe del año escolar. Nos recalcaba el buen desempeño que habían tenido los cursos en el Simce, estaba feliz por los buenos resultados.

Pero aún quedaba pendiente los niños especiales; eran alumnos que tenían muy malas notas, que no lograban mejorar su rendimiento académico. Los profesores habíamos intentado diversos métodos pero no lográbamos ningún avance.

“Si alguien tiene una idea para ayudar a los niños, feliz en implementarla. Que tengan unas bonitas vacaciones nos vemos el próximo año”. Dice el director. A los siguientes días partí a Rio de Janeiro.

En una tarde, junto a unos amigos, fuimos a la playa de Copacabana. Al llegar me fui directo a la ducha del hotel. Antes de acostarme me puse a revisar unos vinilos de Jazz, que había comprado.

Me llamo mucho la atención un disco Bossa Nova de un autor de los campos de las favelas. La portada era un arte conceptual de hojas de palmeras en una playa soleada. Suavemente tome el vinilo y lo puse en el reproductor, me acosté en el sofá, cerré mis ojos y me dispuse a escuchar.

“Debajo de las Hojas

Descubrí un mundo de luz

Al lado de un árbol

Veo el universo en ti…

…Voy a caminar por ese cielo azul

Donde tal vez descanses tu

Te buscare en los valles

Donde conversan las aves”…

Escuchaba aquella interpretación de Bossa Nova. El autor con su voz suave se acompaña con unos elegantes acordes de guitarra. Aquella fina melodía me atrapaba, producía en mi un efecto de ambiente de mar, como si pudiera sentir la brisa del viento y la calidez de las aguas. me transportaba a mis recuerdos de la niñez.

Volver a esa parte de mi vida me producía felicidad plena. Los momentos que viví al lado de la naturaleza junto a mi madre. Recordaba las veces que había estado junto a ella y lo feliz que había sido.

Esos recuerdos me habían hecho reflexionar. Como si sintiera un rayo de luz que sacudiera mi cuerpo. Fue en ese instante que nació la idea. ¿Cómo podría cambiar al mundo?.

Si puedo generar cambios en los niños escuchando Bossa Nova, tal vez pueda producir una mejoría en su rendimiento académico.

Al llegar a Arica le comunique la idea a mi esposa. Al principio no me presto mucha importancia, pero al verme tan emocionado, accedió a ayudarme organizar la idea.

A los días siguientes, con la idea documentada, le explique al director. Al principio no le gusto pero después de pensarlo mucho acepto.

Lo primero que hice fue ganarme el cariño de los pequeños, les fui hablando de música; del hermoso mundo de la Bossa Nova. Así durante las clases colocaba melodías de Jazz que generaran ambiente de paz y armonía, para contribuir a la concentración de los niños.

Al principio la cosa no fue muy bien, los niños no mejoraban. Pero al pasar los meses hubo un avance en su promedios.

Finalmente en los exámenes finales, los niños especiales que todos daban por perdidos, aprobaban sin dificultades las pruebas que anteriormente habían reprobado siempre.

Los días pasaron rápidos, y al cabo de un tiempo me encontraba dando seminarios en diferentes partes de Chile explicando mi método de enseñanza a diversos colegas del área pedagógica.

Lo había conseguido. Poder cambiar al mundo. Había logrado poder ayudar a los pequeños con una hermosa melodía de Bossa Nova.

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